En mi tesis sobre interoperabilidad organizacional elegí utilizar como marco conceptual a los valores que componen el modelo del Gobierno Abierto.
El Gobierno Abierto se puede definir en principio como conjunto de principios o valores que son axiomáticos. Puede existir la crítica que este modelo no conlleva necesariamente una estrategia de implementación claramente definida que nos diga cómo alcanzar estos valores. El concepto de Gobierno Abierto no es nuevo, se encuentra en permanente evolución, y se parece más al deseo o intento de adopción de un modelo o forma de trabajar, es decir al estilo open source, que a una estrategia como la que llevó a cabo Canadá con la integración de servicios.
No obstante, el Gobierno Abierto es un marco interesante para hablar de interoperabilidad organizacional dado que sus valores se encuentran alineados con la misma, sobretodo la colaboración. Es decir, a estas alturas, está claro que el desafío para la implementación de interoperabilidad no es técnico. De la misma forma que está claro que las meras adquisiciones de tecnología en el auge del Gobierno Electrónico no aseguraron/mejoraron la relación entre las Administraciones Públicas y la sociedad.
Cuando se habla de interoperabilidad se la suele conceptualizar en dimensiones, técnica, semántica, organizacional, jurídica o legal, son las comúnmente utilizadas que se encuentran en la mayoría de la bibliografía. Pero existen más dimensiones como la temporal, muy importante en la gestión documental histórica, y distintas fuentes hacen referencia al componente o dimensión humana. Un esquema clásico es dibujar estas dimensiones una encima de la otra como capas de un sándwich empezando desde abajo hacia arriba en el orden mencionado y con las tres o cuatro dimensiones clásicas técnica, semántica, organizacional, jurídica o legal. Otras veces a estas capas se las enmarca dentro de un contexto político o cultural. Pero esta forma de esquematizar en capas una arriba de la otra puede ser engañoso.
En realidad, y retomando la idea que el desafío de la implementación de la interoperabilidad no es técnico, la dimensión más importante es la organizacional. Porque ésta es transversal a las otras dimensiones dispuestas en capas una encima de la otra. Es decir, el desafío de la capa o dimensión técnica no es desarrollar la tecnología interoperable, eso ya existe, se llama utilizar estándares abiertos (formatos, protocolos, fuentes, hardware, etc.), el desafió es organizacional: ¿Está claramente definida el área que debe tomar la decisión de utilizar estándares abiertos? ¿Tiene suficiente jerarquía dentro de la organización para tomar la decisión? ¿En la organización se adecua la tecnología a los procesos existentes o se rediseñan los procesos cada vez que se adopta tecnología? Todos estos interrogantes, y muchos otros por el estilo que tratan temas tecnológicos, o que involucran decisiones tecnológicas, son en realidad problemas organizacionales.
Si la organización funciona de modo correcto, con los procesos adecuados, y estos son eficientes su informatización será una amplificación de esa condición y se simplificarán tiempos tareas aumentando la eficiencia previamente existente. Si la organización funciona de forma defectuosa, los procesos son inadecuados, o no se encuentran definidos, la informatización en este caso también amplificará esas condiciones, pero esta vez no aumentará la eficiencia sino todo lo contrario, no se reducirán tiempos ni se simplificarán tareas.
Con la dimensión semántica ocurre algo similar, la tecnología actual cubre todas las necesidades que demanda la interoperabilidad semántica, pero para que esta esté implementada hay que realizar distintos acuerdos de formas entre las distintas organizaciones que deben interoperar. Otra vez el problema es organizacional y se pueden repetir interrogantes similares a los referenciados para la dimensión técnica.
Para terminar de atravesar dimensiones los aspectos legales también son propios de la organización, o bien del conjunto de organizaciones potencialmente interoperables. ¿Existe un marco legal o jurídico que avale los procesos informatizados? ¿Puede ésta organización modificarlo o proponer un cambio? ¿Qué se necesita para que un mail tenga el mismo valor que un memo? ¿Si se encuentra implementado el sistema de expedientes electrónicos, que necesito para que tenga valor legal y dejar de trabajar con papeles?, nuevamente el desafío no es tecnológico.
La interoperabilidad no es un fin en sí mismo, es un medio para alcanzar un objetivo, ese objetivo es el que embanderaba, y aún lo hace, el modelo de Gobierno Electrónico “mejorar la relación de las Administraciones Públicas con el ciudadano, a través del uso de las tecnologías”, pero la tecnología también resultaba un medio y no un fin en sí mismo, esto muchas veces fue advertido después de adquirir mucha tecnología y evaluar que si no se mejoraban los procesos y no se pensaba poniendo en el centro de la gestión al ciudadano, las relaciones no mejoraban y los tramites no se simplificaban.
Otra vez no estamos hablando de desafíos tecnológicos, estamos hablado de organizaciones las cuales de no poseer el valor de la colaboración, tanto interno entre áreas como externo entre organizaciones, no alcanzarán a implementar la interoperabilidad. Como ya se mencionó el desafío no es tecnológico es organizacional. Las organizaciones están compuestas por individuos que deben tomar decisiones, si las mismas no consideran a la colaboración como valor para implementar la interoperabilidad por más que se haya adquirido la más alta tecnología de punta, la relación entre las Administraciones Públicas y la sociedad no va a mejorar.



